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RECUPERANDO ROLES TRAS EL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO

Nuestra entrada de hoy será un poco diferente, os vamos a presentar a Marta nuestra protagonista, y os vamos a contar el proceso de rehabilitación para la recuperación de los roles previos al proceso patológico que sufrió, un Ictus.

 

La historia de Marta. 10.9.2016

Marta es una mujer que actualmente tiene 47 años, en el momento en que sufrió el ictus tenía 46 años. Y sin entrar en tecnicismos, ya que no es el objetivo de esta entrada, en un primer momento Marta no podía caminar de forma autónoma y tampoco era capaz de integrar su brazo en las actividades de la vida diaria, por lo que era dependiente para la realización de las actividades de la vida diaria.

 

Marta llega a ErgoTerapia

Fue el pasado 13 de Febrero de 2017, cuando Marta se pone en contacto conmigo. Había terminado su proceso rehabilitador en su hospital de referencia y quería continuar con su tratamiento, ya que aún le quedaban secuelas.

En el momento de la valoración inicial, Marta, alcanzaba la bipedestación pero seguía sin integrar el brazo en las actividades cotidianas, y por supuesto, había perdido casi todos sus roles, había pasado de ser una madre independiente a ser ella la madre dependiente.

 

Cocinando para rehabilitar

Marta, antes de sufrir la lesión era madre de un niño de 10 años, en el momento en que llegó a nuestra consulta, Marta sentía una gran frustración ya que no era capaz  ni siquiera de “prepararle la comida a mi hijo cuando llega del colegio”.

Es por eso que nuestro primer objetivo con ella va a ser recuperar su rol de cocinera, con lo que lograremos además potenciar su autoestima, la cual se ha visto mermada en los últimos meses.

Le proponemos a Marta trabajar una de las sesiones en su propio domicilio, en su cocina. Aún recuerdo su sonrisa y sus palabras “¿Crees que podré?”…

La cocina es una actividad vinculada a nuestro día a día y forma parte de los roles de muchas personas. Desde un punto de vista rehabilitador nos permite trabajar diferentes funciones motoras, cognitivas y sociales.

 

Con las manos en la masa

El primer día de la sesión me dirigí a su domicilio donde me esperaban Marta y su marido. Le pregunté que le apetecía cocinar, a lo que ella me respondió con bastante rapidez “una pizza ya que es el plato preferido de mi hijo y quiero darle la sorpresa cuando llegue”.

Lo primero que hicimos fue repasar cuales son los alimentos que necesitaba para elaborar la pizza, Marta hizo una lista mentalmente y fue sacando uno a uno los ingredientes que le hacían falta de la nevera.

Antes de comenzar a cocinar, le hice que repasara mentalmente el proceso de preparación de la pizza, y así lo hizo. Por mi parte, mientras Marta iba colocando los alimentos encima de la base de la pizza, fui elaborando un listado con sus fortalezas y debilidades, con el objetivo principal de trabajar aún mas en las debilidades y potenciar las fortalezas de Marta.

Una de las primeras cosas que me dí cuenta, es que Marta, instintivamente comenzó a integrar su brazo afecto en algunos procesos de la preparación (sujetó la tabla para evitar que se escurriese), ella no se dió cuenta que lo estaba haciendo hasta que yo al finalizar la sesión se lo dije.

Por otro lado le hablé de los productos de apoyo, que podían ayudarle en estos primeros momentos a realizar la comida.

Finalmente, cuando Marta ya tenía la pizza preparada, venía una de las partes mas complicadas, introducirla en el horno (debido a las altas temperaturas) y posteriormente sacarlas, pero teniendo las precauciones necesarias no debe ocurrir nada.

 

Preparados, listos… a comer

Sin duda el momento mas especial, fue cuando llegó su hijo y vió que su madre le había preparado su plato favorito, que por cierto, estaba riquísimo.

A día de hoy, 6 meses después de que Marta se pusiera en contacto conmigo, es una mujer completamente autónoma en la cocina, utiliza algunos productos productos para las actividades que mas trabajo le cuesta, y otros productos los ha ido apartando debido a la evolución que ha tenido.

Es importante destacar, que este tipo de entrenamiento solo se debe hacer bajo la supervisión de un profesional, el cual valorará las capacidades del usuario. Además igual de importante que lo anterior, es la realización de la actividad en el entorno real, ya que es donde el usuario debe desenvolverse en su día a día.

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