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LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER TAMBIÉN AFECTA A LOS NIÑOS

En el mundo actual, que la enfermedad de Alzheimer afecta a los niños, es un hecho.

Generalmente los niños, suelen tener una visión positiva de los abuelos, creyendo que son capaces de realizar las mismas actividades que ellos.

Los niños de nuestra cultura, suelen ver como negativa la imagen del envejecimiento, viendo esta etapa únicamente en personas ajenas a sus propios familiares, el temor hacia la muerte, es algo que los padres suelen explicar como hechos que suceden cuando una persona envejece o padece alguna enfermedad, y ocurre como un evento lejano.

Las relaciones de los niños con los ancianos, suele ser un proceso de aprendizaje extraordinario para el menor, ya que aprenderán no solo del proceso vital que le pueda enseñar su abuelo, sino la capacidad de respeto y empatía por las personas mayores.

Aunque no es algo habitual, en ciertas ocasiones y debido al ritmo de vida que llevamos, puede ser que el Enfermo de Alzheimer acabe compartiendo domicilio con un niño, lo que supondrá para éste un momento de desconcierto.

Los adultos debemos explicar a los niños el proceso de la enfermedad, sin mentir y de forma que lo entienda y no cree una mayor duda en los mas pequeños de la casa.

De los 4 a 8 años.

Es importante explicar al niño que su familiar está enfermo y por eso en ciertos momentos puede comportarse de forma extraña, sin asociar en ningún momento demencia con locura. Es fundamental que el niño siga participando en actividades con el abuelo, actividades cognitivas a modo de juego, y les debemos explicar en que consiste la pérdida de memoria, sin entrar en tecnicismos.

Que el niño siga respetando a su abuelo debe ser primordial en la relación intergeneracional.

 

De los 9 a los 13 años.

En esta edad los niños son más mayores y pueden cuestionarnos acerca de la enfermedad de una forma mas concreta . Es fundamental hacerle entender como la enfermedad provoca alteraciones en el ritmo de vida de la familia en general y de la persona en particular.

Es conveniente que se continúen realizando actividades cognitivas intergeneracionales, donde se fomente el vínculo afectivo abuelo-nieto.

En situaciones en las que el vínculo afectivo es muy estrecho, el niño irremediablemente sufrirá el proceso de la enfermedad, al ver como su ser querido es incapaz de recordar su nombre o el de otros familiares u otros datos relevantes para el niño.

Es importante darle al niño todos aquellos recursos que le sean necesarios, para que sea capaz de afrontar la enfermedad.

 

De los 14 a los 18 años.

Tratar el adolescente como una persona cuya opinión cuenta es importante, ayuda a aliviar la inevitable tensión de una familia con un enfermo de Alzheimer. El adolescente puede disminuir la carga del cuidador y puede participar en las decisiones de familia acerca de los cuidados (contratar una ayuda externa, elegir una residencia si fuera necesario.

 

En resumen:

  • Inculcar respeto por las personas mayores, y aún mas por las personas con algún tipo de enfermedad.
  • Involucrar al niño en los cuidados del anciano.
  • Responder a todas las preguntas de los niños acerca de la enfermedad.
  • No mentirles sobre el proceso patológico.
  • Enseñar recursos para afrontar la enfermedad.
  • Permitir que el niño exprese sus sentimientos acerca de la nueva situación.

 

 


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