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¿QUÉ HAY DESPUÉS DEL ACCIDENTE CEREBROVASCULAR?

¿Qué es un ACV?

El accidente cerebrovascular ocurre cuando el flujo sanguíneo en el cerebro se detiene, produciendo una importante falta tanto de nutrientes como de oxígeno. Por este motivo las células cerebrales (neuronas) pueden morir causando un daño permanente y en muchos casos irreparable.

Existen dos tipos de accidentes cerebrovasculares dependiendo de la forma en la que sucede:

  • Isquémicos: Cuando un coágulo de sangre impide el transcurso normal de la circulación.
  • Hemorrágico: Cuando un vaso sanguíneo se debilita y se rompe.

Importancia de la Rehabilitación.

Aunque a día de hoy, los accidentes cerebrovasculares siguen siendo una de las principales causas de discapacidad de nuestro país, hemos de decir que hemos conseguido que deje de ser una de las principales causas de muerte, algo que un tiempo atrás era prácticamente impensable.

El tratamiento precoz es una de las principales causas por las que se ha reducido de manera tan importante este número de muertes. Detectar y llamar a emergencias cuando estemos detectando que se está produciendo un ictus, es uno de los motivos principales por los que se ha reducido este número ya que permite el comienzo precoz del tratamiento rehabilitador.

Las lesiones producidas por un accidente cerebrovascular no se limitan únicamente al momento ni al lugar exacto de la lesión, algo que debemos tener en cuenta a la hora de elegir el tratamiento adecuado.

La rehabilitación neurológica continúa en fase de conocimiento, aún nos queda mucho por conocer sobre el cerebro.

A día de hoy se ha conseguido que con una correcta rehabilitación específica, los pacientes consigan lograr grandes avances en la realización de sus actividades cotidianas de una manera funcional.

Este tipo de rehabilitación es larga y duradera en el tiempo, ya que se debe enseñar nuevamente al cerebro a funcionar.

La motivación: eje principal en el tratamiento.

La motivación y constancia en el tratamiento por parte de los pacientes es fundamental para que los pequeños avances sean posibles. Sin motivación no hay avances.

Es importante que los objetivos que nos marquemos sean a corto/medio plazo para conseguir mantener esa motivación de la que hablamos. Si nos planteamos objetivos a muy largo plazo caeremos apatía y aburrimiento durante la rehabilitación y olvidaremos el motivo principal que se está trabajando.

La figura del profesional es sólo el 30% de los resultado obtenidos, el otro 70% recae sobre el paciente, sus ganas, su esfuerzo, su voluntad de trabajo y la capacidad de sobreponerse a obstáculos que aparezcan durante este proceso.

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